Ir al contenido principal

Agobio


En mis tonterías se destaca la imposibilidad de lograr la calma, en la paz o el destemple de mi cabeza. Anduve con impunidad el camino del egoísmo para que aprendas a no demandar, a que no pidas lo que ya no entendí darte. Consumí los tiempos de la ingenuidad ocupándome en lo devastador de la subsistencia. Ya no puedo entender que vale la pena nada que produzca penas. Ya no puedo entender que es preciso animarse a lo que me consumirá el ánimo, las ganas y por sobre todo la voluntad.

Hoy estoy algo positivo. Entiendo que no puedo sino aceptar con aprecio, lo que me has agasajado, aunque no deba deberte lo que de vos y tus voluntades surgieron. Es verdad, fuiste amable y por demás generosa. No es verdad que te haya pedido nada de eso. No sé si merecí tu atención. Pensalo de ésta forma, me presté a tu juego y creí de verdad que te agradaba darme aquello que ofrecías arengando sobre el gusto de mi recepción.

Si reprochas, desoiré la razón. Si aún reprochas, entonces te volverás muda, quieta, ininteligible. No forzarás mi pulso, no jugaré pulseadas con tu reclamo. Nada te debo, porque nada te he pedido. No me cuentan las cuentas de tu ábaco. Nada te debo porque no entiendo el momento en que me dejaste sin nada, sin vos, sin tu recelo. Estoy extrañado, las garantías fueron escuetas y el desconocimiento cimentó el agobio de éste vacío.

En mi cielo próximo intentaré recordarte.

Comentarios

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Por si acaso

Si usted señora
acaso se atreva a escucharme,
le diría que nada yace bajo el lacio
porque no quedaron cabales ni posibles
y la salubre ansiedad no es madre de miedos.

Si usted misma
fuese a tropiezos sobrevolando,
la acogería donde no anida el rumor
porque he dejado de ser por este cuerpo
y amuro en mis pesadillas una rasca de sueño.

Si usted también
apostara y acertara en rodearme,
le entendería lo que bien sepa decir
porque a fuerza he escuchado maldades
y he aprendido a separar palabras sin sentido.

Si usted ahora
lanzara fuerte y artero el rayo,
le consentiría amaneceres ajustados
porque no hay noche de ayer mejor a hoy
y sepa señora que ya no persigo vanas victorias.

Si usted mañana
oyera de mi boca un imposible,
no inquiete sus romanceras alarmas
porque no suplicaré sus beneficios severos
y estaré en la puerta de sus labios por si acaso.


Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.