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Mostrando entradas de junio, 2008

Premonición

Su tapado rojo de nervios,
la distinguía en el atiborrado
escenario del bar el sábado
a las cinco de la tarde.

Adiviné que me diría:
"-Sinceramente no me gusta sincerarme..."
Luego, ya no habría de escuchar
sus palabras sin garantías.

Decidí marcharme antes que sus ojos
distinguieran mi mejor camisa.

Luego, no he vuelto a verla.

Luego de estas palabras,
dejaré de recordarla.

Al menos es
lo que presiento.

Misterio

Acaso su sonrisa
sólo signifique
una íntima victoria
que ignoraré
por siempre.



Memo Vazquez - flikr - http://www.flickr.com/photos/el_memo/

Galletitas

En la parada,
me regaló un paquete verde
de galletitas
con sabor a manzanas
y algunos besos.

Mansa y sana
siguió sonriendo
tratando de divisarme
entre los pasajeros
del omnibus
que se alejaba.



Miss Pola - flikr - http://www.flickr.com/photos/miss_pola/

Desvelado

Bostezo y bostezo
y detrás de las paredes,
me acecha la arrogancia
del ímpetu sexual
de mis nuevos
vecinos.


Convicciones

Cambiaré de parecer
esta misma tarde.
En esta misma ciudad,
que se viste emplomada
y se aburre de si misma
esta misma tarde.
Tarde como la de tantos días
en los que llueve.


Perra vida

Una anciana con su perra vida,
entiende de una sola vez a la vez
que sobre el armario del desconsuelo
sólo reposan las miradas ciegas
de un pasado que no vuelve
al evocarlo por capricho y antojo
o al retenerlo en la insana cobardía
o en la negación de aquel portazo
que aún retumba en sus oídos
taponados por la dejadez.

Entonces toma un crucigrama
y su sombrero de verano.
Pone a la perra su correa
y va caminado sin atajos
hasta la plaza.
Allí en la plaza,
se sienta frente a mi en el banco gris
y desvergonzada me muestra su entrepierna.

Desorientado pero animado
pienso en que tengo una nueva razón,
para ir hasta el bar a tomar una cerveza
y para postergar el argumento de mis quejas.


Adoquines

Y sobre el día de los días,
los minutos se arrastran hasta caer
mustios y disipados,
sobre los adoquines de hielo
de una calle que se inclina insolente.
Hacia los costados empinados
y por donde se despeñan transeúntes
se escurren las laderas mugrosas
de un precipicio sin vértigo.
Alguien de traje azul, se acuclilla.
Arranca un adoquín con sus manos
y lo arroja contra la vidriera.
Algunos se incorporan y roban
los maniquíes y sus ropas.
Otros roban un lavapies automático.
Otros un televisor para ciegos
o para sordos o para mudos.
Luego, todo se derrumba
y el destino inevitable
ya no tiene futuro.

...y el destino inevitable
ya no tiene futuro.

...y el destino ya no tiene futuro.



Un día especial

Hoy mi hija me despertó
con el desayuno preparado,
con una polera de regalo,
con una carta sentida.

Hoy mi hija me ha deseado
un Feliz día del Padre
y me ha dicho:

"-Papá, me caes bien...
si no fueras mi papá,
me gustaría que lo fueras."


Hoy mi hija me ha hecho feliz.

Hoy festejo el décimo día del padre
y tengo la entera sensación
de estar haciéndolo bien.

Hoy es un día especial.

Ojos en los pies

El sueño era sueño de viernes. Sueño después de una semana con actividades de semana a semana, rutinarias y cansadoras. El frío se despedía de un mayo quedándose en el anden para tomar el tren de junio de otoño, en una Buenos Aires agitada y silenciosa.
Un corte de luz. Una vela encendida en el departamento de la soledad de una anciana que no sopló la vela antes de dormirse para siempre, por si acaso le venían ganas de ir al baño a mear en la madrugada. Por desgracia las ganas de mear no le vinieron y el fuego se comió el pabilo y la cera de la vela. Luego el mantel. Luego la mesa de madera vieja. Luego todo lo demás. Las manos del fuego y la mordaza del humo, se consumieron también a la anciana y a su perro.
No satisfecho, el humo ansioso, salió a los palieres y aprovechando cualquier rendija se coló a otros departamentos. Uno de ellos, y sólo dos pisos más arriba, velaba el sueño de mi niña. Eran las 5.30am del sábado 31 de mayo. Hora en la que el sueño con todo su peso se desploma …