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No estás.

Obligado a disminuirme me embarque en esto de ya no valorar más lo que aún, y asimismo, pienso. Tuve la suerte de echarme a rodar, pero abandonado por alguna razón, rodé cuesta abajo. He perdido, es claro, pero no me he mutilado.

Raspé la vida de algunos pocos y seguí rodando sin más hacia no sé qué hondonada. Desconsolado me perdí en la ceguera que me produce llorar y por ello he tomado de la nada lo poco que me dio una mujer que al costado del camino se sintió involucrada.

He dicho de mi llanto y lo he mostrado. Enjugue pañuelos como el mundo y me excuse cuando partí. Abrí mis brazos y me retraje luego de ver la espalda inmensa, que ni la noche traga, de la indiferencia. Pensé una vez más en vano y luego olvidé.

Herido por la esperanza inabarcable me desangré y ya sin sangre hablé de amor, de penas, de alegrías y otras posibilidades que pronosticaran un cambio de aptitud. He probado respuestas a preguntas que no lograba expresar. Me equivoqué, sin dudas.

Cada vuelta al planeta me ha retornado al mismo lugar y en las mismas condiciones. Estremecido y entumecido, absorto, me fui dando por vencido. No estás en ninguna parte y ya no me atrevo a buscarte dónde estés. Mejor dicho, ya nada me da igual. Me daré por hecho sólo contigo.

Comentarios

  1. Formidable, excelente, mucha profundidad, mucho sentimiento. Gracias por compartir tus pensamietos mas intrinsecos.

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  2. Gustavo,
    he rodado por la vida regresando al mismo punto. Siempre termino igual: sintiédome "innecesaria" deshecha, inacabada sin él...
    Y ni siquiera puedo tener su camiseta bajo la almohada.-)

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Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Por si acaso

Si usted señora
acaso se atreva a escucharme,
le diría que nada yace bajo el lacio
porque no quedaron cabales ni posibles
y la salubre ansiedad no es madre de miedos.

Si usted misma
fuese a tropiezos sobrevolando,
la acogería donde no anida el rumor
porque he dejado de ser por este cuerpo
y amuro en mis pesadillas una rasca de sueño.

Si usted también
apostara y acertara en rodearme,
le entendería lo que bien sepa decir
porque a fuerza he escuchado maldades
y he aprendido a separar palabras sin sentido.

Si usted ahora
lanzara fuerte y artero el rayo,
le consentiría amaneceres ajustados
porque no hay noche de ayer mejor a hoy
y sepa señora que ya no persigo vanas victorias.

Si usted mañana
oyera de mi boca un imposible,
no inquiete sus romanceras alarmas
porque no suplicaré sus beneficios severos
y estaré en la puerta de sus labios por si acaso.


Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.