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Mostrando entradas de 2016

Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Para siempre

Creó con sus cicatrices un mapa
trazando senderos que jamás recorrería
y a tientas comenzó a caminar
en el sentido contrario.

Creó peldaños por los que no bajó
ni subió a ninguna parte
y al margen del relieve se elevó
profundamente en la gravedad del caso.

Se transformó intuitivamente
tragando con voracidad despojos de sabios
y regurguitó generosamente
verdades sin rigores torpes.

Salió saludando salud para mezclarse
sin prejuicios entre tantos otros
y no supo lidiar mansamente con los necios
de lengua larga y espejos rotos.

Los locos ausentes, repudiaron su presencia.
Los cuerdos presentes, repudiaron su ausencia.

Un día cualquiera
una bala de solemne soledad
lo mató para siempre.

Quizás mentiras

Siempre lo oculto,
me surmerge
en oscuridades
enloquecedoras.

Muchas veces mis ojos
no dan crédito.

Muchas veces mi mente
se aprovecha de eso.

Hay formas
para el desvelo y
acciones para elucidar
pero los ojos
de mi mente
enloquecida
tienden siempre
a ahogarse
en la densidad
del silencio
que sucede
a sus -quizás-
mentiras.