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Nochebuena con amigos (2)

Jueves, 20 de Diciembre de 2007

- Cuatro, siete, siete, uno… dos, siete, siete.. tres…

No sé de donde me agarré ésta costumbre de ir diciendo en voz alta los números de teléfono mientras los marco.

- Hola…

- AMADO, Agrupación Mejores Amigos de Ocasión, buenas tardes!. –la voz del otro lado del teléfono era la de una mujer del estilo de las que atienden en las remiserías.

- Perdón... cómo dijo?. –no había entendido la frase completa.

- AMADO, Agrupación Mejores Amigos de Ocasión, buenas tardesss!. –la extensión de la ese, me hizo notar que era, además, algo impaciente. – Qué necesita?.

- Mire, me dió éste número un señor que cuidacoches en el barrio de Belgrano. Llamo porque me dijo que podrían ayudarme a pasar una buena nochebuena con amigos. En realidad ni siquiera sé dónde estoy llamando.

- Aha!...no se preocupe, esto es sencillo. Tenemos algunas opciones para que Usted disponga de personas que se harán pasar por sus amigos en la ocasión que prefiera. Puede utilizarlos para su cumpleaños, cualquier fiesta o inclusive para que le ayuden en una mudanza. ¿Usted para qué los quiere?. Cierto, me dijo que para la nochebuena… espere voy a ver que hay disponible.

Mientras esperaba que la señora me informe sobre la disponibilidad, no hacía sino pensar en lo divertido e insólito de la idea del cuidacoches. Nunca en mi vida había pensado que podía existir una empresa que ofrezca éste tipo de servicios.

- Me escuha?.

- Si, la escucho.

- Bueno, la verdad que no tenemos mucho para ofrecerle para la fecha que Usted necesita. No sólo por la cantidad de reservas que tenemos sino también, porque no hay muchos que quieren trabajar en la nochebuena. Vio cómo es esto, después se quejan de que no tienen trabajo. Cuando tienen una oportunidad de trabajar y además de divertirse, resulta que prefieren pasárselas en sus casas con sus amigos de verdad.

- Mire señora, no me interesa enterarme las internas de su empresa.

- Entiendo… bueno, lo que tengo para ofrecerle son estos dos grupos. El primero lo componen cuatro personas, tres hombres y una mujer. Dos de los hombres y la mujer son casi profesionales –estudiantes más precisamente-, el otro un bohemio muy culto. Los cuatro tienen buena disposición para que Usted pase una noche divertida. Le contarán anécdotas, chistes y escucharán con atención cualquier cosa que de la que Usted hable. Ya han asistido a mas de veinte reuniones juntos. Los clientes han quedado muy conformes. Los puede contratar por mil seiscientos pesos y estarían con Usted desde la hora 21 hasta la hora 1.30 de la madrugada.

- ¡¿Qué?!.Señora, por esa plata soy capaz de soportar la cara de mis amigos reales y la de sus esposas y/o esposos de siempre o de este año, sus madres y/o suegras, sus hijos y/o hijas, sus novias y/o novios y a cualquier otro perfecto desconocido y/o desconcida, que también esté invitada, y de escuchar y contar los mismos chistes y anécdotas de siempre, mientras como y bebo lo que me sirvan. Bueno, a ver?... ¿Me cuenta del otro grupo?.

- Bueno, el otro grupo no tiene demasiada experiencia… por no decirle ninguna. De hecho uno de los integrantes es primo del guardacoches que le dió el teléfono. Son seis muchachos. No tienen profesión conocida, tampoco son muy inteligentes. Son “gente comuncita”, no podemos garantizarle que le darán conversaciones oportunas, como tampoco que le cuenten buenos chistes, lo único que le aseguro es que son bastante desvergonzados. Son todos hombres y el promedio de edad es treinta y dos años. Los puede contratar por veinticinco pesos cada uno y estarían desde la hora 20 hasta que Usted disponga. Si los contrata veré de hacerle alguna atención adicional. ¿Qué le parece?.

- Bueno, no suena muy alentador pero quizás sí sean lo que necesito. ¿Cómo hago la reserva?. ¿Tengo que pagar por adelantado?.

- No. Tiene que pagar por adelantado, pero cuando ellos lleguen. Prepare un sobre con el dinero para cada uno y entrégueselos cuando los reciba. Entonces, ¿le hago la reserva?.

- Sí, por supuesto.

- Voy a tener que pedirle algunos datos suyos. También necesito que me cuente algunas cosas de su vida para que estas personas tengan información sobre Usted. Aunque no le garantizo que la estudien y después la recuerden. La diferencia en la tarifa, es por algo. ¿Prefiere que le haga algunas preguntas que tenemos preparadas o me cuenta por su cuenta las cosas que quiere que sepan?.

Toda la situación me parecía algo absurda. Aprovechándome de la oportunidad decidí contarle a ésta mujer todo lo que recordaba de mi vida. En algunas ocasiones intentó detenerme, pero insistí en que cada cosa que le contaba era muy importante para mi. No me importó que me dijera que me estaba excediendo y que era imposible, no sólo que mis amigos recuerden tanta información, sino que ella pudiera apuntar tantas cosas. Frente a algunas de las cosas que le conté, noté que se emocionaba y frente a otras llego a decirme que era un perfecto idiota. No me importó y seguí con mi relato hasta que me cansé de hablar. Indefectiblemente tuve que decir:

- … eso es todo!.

- Mire, la verdad que creo que me está haciendo una broma. Mucho de lo que contó no me lo creo y lo que me creo me supera. Lo que sí me queda, mas o menos claro es el motivo por el que va a contratar nuestro servicio. Si tiene amigos es muy probable que sean ellos los que nno deseen pasar ninguna fiesta con Usted. Bueno, a nuestro asunto!. Su número de contratación es el 19477. Le recuerdo que llegarán a su casa el 24 de diciembre a la hora 20. Tenga todo preparado. Buenas noches!... Ah!. Una última cosita, utilizarán nombres falsos, para preservar sus identidades. Entiende, no?.

- Si, claro. Esta bien. Una pregunta... puedo elegirle yo mismo los nombres?.

- Si, muchos lo hacen. Cuando los reciba, salúdelos con el nombre que les eligió y por las dudas, anóteselo también en el sobre con la paga de cada uno. Bueno señor ya terminé mi turno y debo irme a mi casa. Otra vez, buenas noches. Gracias por elegir AMADO.

Todo estaba resuelto. Sin dudas tendría una nochebuena mejor que la anterior o por lo menos distinta. Sólo me restaba esperar que pasen los días que faltaban y preparar la velada. Las características de mis amigos me daban margen para no tener que preparar nada demasiado especial.
Me dí una buena ducha y me tiré en la cama, preguntándome cómo serían éstos amigos ocasionales con quienes pasaría la nochebuena. No intenté imaginarlos, no era muy sencillo para mí imaginar amigos, por lo que ya todos saben. Creo que me quedé dormido pensando en los nombres de cada uno y que los llamaría como se llaman algunos de los mejores amigos que están o han pasado por mi vida.

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