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Aventajo


Expuesto a la intemperie de mi escaso ser
me regenero en dudas e imprecisiones
que una vez más me impiden hallar
el arco imaginario por el que atravieso
algunas veces hacia el lado de la realidad
y otras veces hacia donde estoy siempre.

No hay artilugios mágicos ni magia real
sólo esta incapacidad de entender
la textura de los hechos,
el olor matricial de las visiones,
el agobiante marco del horizonte
y ésta cíclica condición que se repite.

Me urge una prisa que se arrastra
en el cuadrante de mi reloj a pilas
y no hay muro definitivo donde estrellarme
para detenerme unas rápidas horas
a contemplar a esos dos que se besan
en un instante mayor al de mis glorias.

Atravieso una vez más el pasillo
y, como cada vez, aquí me encuentro
preso de la manera que elegí para construir
una realidad que nadie reconoce ni espera,
que se obstina en barajar dificultades
y que guarda sorpresas que jamás puedo prever.

Aún así, me estimula el olor de una mujer reciente
que se escurre, que se repliega sobre sus sombras,
sobre luces que nada me develan y que sospecho
para desesperar la muerte y sus trémulas figuras
que cómo misterios, me desarman en un deseo
que postergará una vez más el desenlace conocido.

Comentarios

  1. Gustavo, estoy escribiendo desde mi celu, no se q pasa con mi pc. Quería decirte gracias, decirte q me alegro de la coincidencia de tu cumple, q x algo nos encontramos, aunque solo sea para leErnos, y reconocernos en el otro. No quería dejar de leerte y escribirte, x eso estoy acá x te dejo un gran abrazo, Rox.

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  2. Gustavo, solo pocos pueden deleitarse con el redescubrimiento de lo cotidiano y perderse en la explosión colorida de del olor de muna mujer.

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Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Por si acaso

Si usted señora
acaso se atreva a escucharme,
le diría que nada yace bajo el lacio
porque no quedaron cabales ni posibles
y la salubre ansiedad no es madre de miedos.

Si usted misma
fuese a tropiezos sobrevolando,
la acogería donde no anida el rumor
porque he dejado de ser por este cuerpo
y amuro en mis pesadillas una rasca de sueño.

Si usted también
apostara y acertara en rodearme,
le entendería lo que bien sepa decir
porque a fuerza he escuchado maldades
y he aprendido a separar palabras sin sentido.

Si usted ahora
lanzara fuerte y artero el rayo,
le consentiría amaneceres ajustados
porque no hay noche de ayer mejor a hoy
y sepa señora que ya no persigo vanas victorias.

Si usted mañana
oyera de mi boca un imposible,
no inquiete sus romanceras alarmas
porque no suplicaré sus beneficios severos
y estaré en la puerta de sus labios por si acaso.


Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.