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Convicciones


Cambiaré de parecer
esta misma tarde.
En esta misma ciudad,
que se viste emplomada
y se aburre de si misma
esta misma tarde.
Tarde como la de tantos días
en los que llueve.


Comentarios

  1. Gustavo, yo también cambie de parecer, decidi regresar, espero que por una buena temporada. La lluvia me hace pensar, aunque sean cosas tristes, creo que a ti tambien.

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  2. "Ya sabes como llegar a mi necesaria intención. Te espero por allí, cada tarde de este u otro otoño de mi tierra, o en ésta u otra primavera de la tuya."
    Estas son palabras tuyas y hoy, casualmente, las he encontrado en mi blog. Me debí de despistar, ¡no sé cómo estuve entonces para no partir inmendiatamente!... Y ha pasado tanto tiempo (hablo del año 2006)

    En todo caso ha sido una sorpresa y un placer llegar al fin hasta tu "páramo" y, aunque tarde, recuperar lo desandado.

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  3. Cambia poeta, los cambios son buenos, lo estático oxida almas
    BESOS
    Gizz

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  4. jajajaa
    En lo de remontar piedras, tienes razón, más de una vez me vi en tu espejo.Pero lo bueno es que los dioses todavía ,no nos han quitado la vista, vemos, y de paso gritamos.
    Claro que lo de la roca, ya es obstinación incurable.Pero quien sabe, tal vez algún día,logremos que no ruede hacia atrás, y al final podamos pararnos sobre ella
    BESOS POETA
    Gizz

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  5. ¿Y cambiaste de parecer? ¿Algo lindo pasó al cambiar de parecer?

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  6. Cambiar de parecer. Es siempre una buena opción. Cuando no queda más remedio, o cuando se nos da la gana.
    Cambiar de parecer. Como decía Borges? algo así como que las opiniones eran taaaan superficiales! porque cambiaban con el tiempo. De esa forma lo veía él. Otros lo ven como evolución. Y en tanto, el mundo cada vez más solo, y los que lo habitamos -en proporción- también.
    Que loco el mundo, Gustavo, eh... Y nosotros, y las opiniones.
    Cariños, Mabel
    http://ebelina.blogspot.com

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Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Por si acaso

Si usted señora
acaso se atreva a escucharme,
le diría que nada yace bajo el lacio
porque no quedaron cabales ni posibles
y la salubre ansiedad no es madre de miedos.

Si usted misma
fuese a tropiezos sobrevolando,
la acogería donde no anida el rumor
porque he dejado de ser por este cuerpo
y amuro en mis pesadillas una rasca de sueño.

Si usted también
apostara y acertara en rodearme,
le entendería lo que bien sepa decir
porque a fuerza he escuchado maldades
y he aprendido a separar palabras sin sentido.

Si usted ahora
lanzara fuerte y artero el rayo,
le consentiría amaneceres ajustados
porque no hay noche de ayer mejor a hoy
y sepa señora que ya no persigo vanas victorias.

Si usted mañana
oyera de mi boca un imposible,
no inquiete sus romanceras alarmas
porque no suplicaré sus beneficios severos
y estaré en la puerta de sus labios por si acaso.


Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.