Ir al contenido principal

Quién es quién...

De pronto alguien golpeó la puerta como para derribarla. Me apresuré a atender con el afán de regañar a quien golpeaba con tanto violencia. Al abrir, me encontré con una hermosa desconocida que destilaba desesperación por todos sus poros.

- ¡Mi nombre es Alejandra y Pepe Galliano me dijo que me ayudarías! Por favor dejame pasar...- dijo agitada y mirando a los lados como si la persiguiese alguien.

- Entiendo. Pasá, tranquilizate y contame en qué puedo ayudarte.

- ¡Gracias! ¡Muchas gracias! Tenía miedo de que no me recibieras. Cerrá la puerta, por favor... No sé bien por dónde comenzar. Es largo...- su nerviosismo era conmovedor.

- Por decirme quién es Pepe Galliano, estaría bien.- le contesté, mientras le alcanzaba un vaso de agua.

 

Comentarios

  1. Pues a mi me tienes buscando desde anoche, quien es jajajaja
    ¿El pintor?
    Besossssss

    ResponderEliminar
  2. Perdón Gustavo, ¿soy el protagonista de la historia o sólo actor de reparto?...

    Pepe Galliano !

    ResponderEliminar
  3. Giz, la tal Alejandra aún no me lo ha dicho, supongo que será el pintor.

    Pepe, repito la respuesta a Giz y seguramente sos el protagonista y eje de la historia. Nada más mirar -que ella recurre a mi con una recomendación y que le abro por sólo mencionarte- hace que todo gravite sobre ese hilo.

    Pronto postearé la segunda parte...

    ResponderEliminar
  4. Cielos! Cuánto poder tengo...

    Pepe

    ResponderEliminar
  5. Muy interesante el blog. Te invito a visitar mi sitio haciendo click aquí.

    ResponderEliminar
  6. Muy bueno!
    Un capo el flaco...
    ahora, si hubiera no hubiera sido una "hermosa desconocida" ... ¿Le hubiera abierto?

    ResponderEliminar

Publicar un comentario

Entradas populares de este blog

Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.

Omnisilente

Se que la canción está sonando
porque mi piel vibra
pero no la escucho.

El cielo de este día parece para siempre
y adivino verte aparecer
detrás de una sombra.

Siento la canción que no escucho
porque la canción no ha terminado y suena.

Quizás nunca vuelva a ser de noche,
ni silencio de luz omnipresente
y de canción interminable.

La materia que es viva
y enloquecida al oír tu nombre
me arrebata los ojos.

No lograré verte
ni escucharé la canción
hasta que deje de vibrar
el cuerpo de mi cuerpo.

Cierro definitivamente los sentidos
para concentrarme hasta explotar
desde la cicatriz del centro.

Me muevo hacia todos los espacios de la casa
y la canción suena y lo sé por mis manos que te buscan.

La música sigue sonando
y yo sin escucharla
me recojo en pedazos
y me voy juntando entre mis manos.

No veo a quién canta la canción
que no escucho
pero se que sigue sonando
entre las cortinas temporales.

Nadie aparece de una sombra.

Nadie aparece por una pregunta.

Nadie abandona
la penitencia del aband…