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La extraño

Besó mis besos
sobre estos labios
que la besaban con la vida
que apenas se sostenía en el aliento.

Acarició mis manos
sobre estas caricias
que la acariciaban con la vida
que apenas se mantenía en el pulso.

Sonrió mis sonrisas
sobre estas sonrisas
que la sonreían con la vida
que apenas se alegraba en su alegría.

Habló mis palabras
sobre estas palabras
que le hablaban con la vida
que apenas se pronunciaba en el verbo.

Sintió mis sentidos
sobre estos sentidos
que la sentían con la vida
que apenas cobraba sentido en el sentir.

Vivió mis vidas
sobre estas vivencias
que la vivieron con la vida
que apenas vivificaron mi última muerte.

Y ahora,
ahora mismo,
la extraño.
 
 

Comentarios

  1. Tan tierno, tan Neruda, tan...tuyo, un abrazo. Tu amiga tuya.

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  2. Es bello leerte así, en esta sencillez, en este sentir que tan humanamente fluye hasta desembocar en una declaración que invoca renacidos besos. Tiene encanto encontrarte en este poema.

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  3. Tú la extrañas y escribes un poema, y yo lo leo y de esa añoranza me lleno de suspiros.
    Es un poema de amor... en cada letra.
    !BELLO¡ Gustavo.
    Un beso poeta
    Gizz

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  4. Ha nacido un blog nuevo:http://grandaldoce.blogspot.com/. Anímaros a escribir vuestros comentarios. Un saludo,.

    ResponderEliminar
  5. después de todo eso, después de tanto. difícil no extrañar aquello, que parece tan lejos y que (dificilmente) se encuentre en algún jardin o plaza-plazoleta-pulmón (todo con rejas y con un cartel bien grande que dice "prohibido pasar despues de las 8pm").

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  6. DUELE......... cielo rojo

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  7. Pobre de ella, que esta contigo, porque la extrañas.Su voz, esta en tus manos y en cada palabra.

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Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Por si acaso

Si usted señora
acaso se atreva a escucharme,
le diría que nada yace bajo el lacio
porque no quedaron cabales ni posibles
y la salubre ansiedad no es madre de miedos.

Si usted misma
fuese a tropiezos sobrevolando,
la acogería donde no anida el rumor
porque he dejado de ser por este cuerpo
y amuro en mis pesadillas una rasca de sueño.

Si usted también
apostara y acertara en rodearme,
le entendería lo que bien sepa decir
porque a fuerza he escuchado maldades
y he aprendido a separar palabras sin sentido.

Si usted ahora
lanzara fuerte y artero el rayo,
le consentiría amaneceres ajustados
porque no hay noche de ayer mejor a hoy
y sepa señora que ya no persigo vanas victorias.

Si usted mañana
oyera de mi boca un imposible,
no inquiete sus romanceras alarmas
porque no suplicaré sus beneficios severos
y estaré en la puerta de sus labios por si acaso.


Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.