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Frío en la ciudad



Bajé,
con mi silencio áspero,
con grietas de pensamientos,
con dolores borrosos,
con la esperanza caduca.

La calle de las sombras
me llevó a su antojo
hasta las puertas mismas
de un romance adrede
que olía a pan fresco y crujiente.

Mis manos frías,
en mis bolsillos cálidos,
no se atrevieron a golpear
el rostro adusto de la rutina.

Bajé,
con mi silencio amargo,
con pensamientos encontrados,
con dolores de sal,
con la desesperanza
que me mezcla con la gente
que baja murmurando
por la calle de las sombras.


 

Comentarios

  1. bajar ya es un paso
    por fin
    saludos

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  2. Ojalá salga el sol,salude un amigo ,cante un pájaro de una plaza y se abra alguna flor.Entónces no importa el frío .... es lindo el invierno con las manos en los bolsillos.
    Ana.

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  3. Paola dice:
    Mientras el frío no arrase por dentro, poco importa el de afuera. Exelente texto, ¿querés que lo "talleree"? Je!!
    Va beso (de "Blogger, niente,soy un arado en el tema, tengo abierto uno: "Ardenhembras", pero no me acuerdo como se entra, y tampoco las contraseñas)

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  4. Magnífico, Gustavo.
    Un saludo desde el verano.

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  5. Pues baja, subiendo la esperanza, que sólo los sueños, la sonrisa y la esperanza,son las armas para barrer las espinas del camino y esas siempre están al asecho..pero son parte de la vida..parte de nuestro libreto de lucha.
    Lindo poema poeta.
    Un beso

    ResponderEliminar
  6. Demasiado cómodo... seguir con la rutina, las manos en los bolsillos. Y por supuesto siempre murmurando por lo bajo lo que pudo haber sido...
    Gamma
    y su interpretación de los sucesos.

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  7. Bajar tiene una suculencia mayor
    de fértil origen: calígine
    y también permite los cambios
    la fácil escapatoria.

    ResponderEliminar
  8. Me gusta tu invierno y el frío que dejas sentir en el poema.

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Horrible esperanza

Sumido a la frescura más vital
del ardor violento del olvido sobre la piel
imaginando la existencia frágil
dentro de este envase sin caducidad
pero que vencerá de todas formas
me propongo
lavarlo con fuego
ensuciarlo con nubes
perfumarlo con aire infecto
tocarlo con magia develada
entregarlo a la desidia de ella
enfermarlo con vicios al vicio
liberarlo con mandarinas de estación
y romperlo en una sola fracción.

Me llevaré a caminar en la maleza
guiado por la pura intuición de sus fronteras
para que la naturaleza me explote en las tripas
poniendo la confianza en el silencio
de la sordera y la muda palabra
que se ignorará a inconciencia
para respirar hondo, orondo y sencillo
al ritmo airoso de una canción desconocida
cantada con pulso ausente para
la danza de la furia enloquecida
que enloquecerá furiosa y letal
de cara al concierto íntimo de mis propias iras.

El viento soplará bravo como sopla el viento
en estas épocas de poco coraje
que entre maldades provocadas
viene a impregnar…

Por si acaso

Si usted señora
acaso se atreva a escucharme,
le diría que nada yace bajo el lacio
porque no quedaron cabales ni posibles
y la salubre ansiedad no es madre de miedos.

Si usted misma
fuese a tropiezos sobrevolando,
la acogería donde no anida el rumor
porque he dejado de ser por este cuerpo
y amuro en mis pesadillas una rasca de sueño.

Si usted también
apostara y acertara en rodearme,
le entendería lo que bien sepa decir
porque a fuerza he escuchado maldades
y he aprendido a separar palabras sin sentido.

Si usted ahora
lanzara fuerte y artero el rayo,
le consentiría amaneceres ajustados
porque no hay noche de ayer mejor a hoy
y sepa señora que ya no persigo vanas victorias.

Si usted mañana
oyera de mi boca un imposible,
no inquiete sus romanceras alarmas
porque no suplicaré sus beneficios severos
y estaré en la puerta de sus labios por si acaso.


Renacernos

Un día cualquiera
para el inicio de todos los días
nos caeremos al barro.
Nos volveremos al barro
y del barro nos reinventaremos
para fundar oportunidades
para saltar al otro lado
y desde el otro lado
renacernos.

Un tiempo cualquiera
para el reincio de los tiempos
nos reinauguraremos en adelabios.
Nos volveremos ademanes en la piel
y del puro cuero crearemos un nosotros
para antojarnos errantes
para dejarnos llevar sin traernos
y desde todas las distancias
renacernos.

No sabremos de saber, todo.
No podremos de poder, todo.
No renunciaremos de abandonar, todo.

Desde nuestros confines
oportunamente nos reiniciaremos
para humanizarnos cuando lo salvaje
ya no nos salve.

Para humanizarnos desde el barro
de agua y humus.

Para caernos, ¿por qué no?
Y renacernos.